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¿Por
qué debo donar mis órganos después de muerto?
3/Agosto/2005
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Aunque es una pregunta extraña y poco usual en nuestro país,
es algo que debemos pensar y considerar cada vez más por las siguientes
razones:
En México, existen muchos
niños y adultos con enfermedades graves, potencialmente curables con un trasplante, un sólo donador de
órganos puede darle vida de siete niños o adultos (uno de corazón, dos de
pulmones, uno de hígado, dos de riñón y uno de páncreas). Es esencial
fomentar la cultura de la donación en nuestro país, pues es muy escasa
solicitud de donación de órganos a los familiares de pacientes con muerte
cerebral.
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En nuestro país, cada
año se diagnostican alrededor de mil casos nuevos de niños con enfermedad
terminal de los riñones (insuficiencia renal crónica), asimismo cada año se
agregan a la lista por lo menos 3 mil adultos nuevos con enfermedad terminal
del riñón, ambos potencialmente curables con un trasplante renal; sin embargo,
una mínima parte de ellos, se logran trasplantar en los diferentes centros
hospitalarios de tercer nivel a lo largo de toda la República Mexicana con
riñones donados por alguno de sus padres, hermanos o familiares cercanos.
En
todo el país se realizan aproximadamente mil trasplantes renales por año, el
resto se coloca en la ya inmensa lista de espera nacional de riñón de cadáver,
la mayoría de los cuáles nunca serán trasplantados por la falta de donaciones
de órganos en nuestro medio.
En
México, actualmente existen entre 4 mil y 6 mil paciente con enfermedad
terminal del hígado, el 10 por ciento de ellos son niños
(400-600). En el Hospital Infantil de México, cada año se diagnostican entre 40
y 60 niños con algunas enfermedad hepática que conlleva finalmente a una
enfermedad hepática terminal, siendo la más frecuente de todas la cirrosis por
atresia de vías biliares, enfermedad ingrata y caprichosa donde el niño se le
van obstruyendo progresivamente los conductos por donde fluye la bilis desde el
hígado hasta el intestino y que acaba en la mayoría de los casos en falla
hepática a pesar de las cirugías encaminadas a sustituir dichas vías biliares
enfermas por un segmento de intestino. Para la mayoría de los pacientes en
enfermedad terminal del hígado, la única alternativa de vida es un trasplante
de hígado.
En
México existen actualmente centros hospitalarios de tercer nivel y
especialistas plenamente capacitados, donde se realiza este complicado
procedimiento y se brinda una luz de esperanza para estos pequeños, sin
embargo, nuevamente nos enfrentamos a la gran escasez de órganos donados, de
tal manera que nuestra lista de espera cada día se incrementa más (por lo menos
2 a 3 casos nuevos por mes en nuestro hospital). Si no se observa una mejoría
en la donación de órganos a corto plazo, la mayoría de estos pacientes están
condenados, a morir sin tener la oportunidad y la fortuna de disponer de un
hígado donado que le permita luchar contra su enfermedad.
En
México, existen muchos niños y adultos con otra serie de enfermedades graves
potencialmente curables con un trasplante, entre las cuales se
encuentra la diabetes (trasplante de páncreas), enfermedades del corazón de
nacimiento sumamente graves (trasplante cardiaco), niños con muy poco intestino
o de buen tamaño pero sumamente enfermo con mala absorción de nutrientes
(trasplante intestinal), enfermedades pulmonares